Historia del Vidrio
Hola queridas y estimadas amigas lectoras y seguidoras, las saludo y a la misma vez les doy la bienvenida al gran y maravilloso
blog Historias mundiales, el dia de hoy tengo el honor de poder compartir con ustedes una historia muy interesante que es la
Historia del Vidrio que es muy interesante.
“Se dice que unos mercaderes de nitro, habiendo
anclado la nave, preparaban la comida dispersos por el litoral; al no
encontrar ninguna piedra para sostener elevadas las marmitas, utilizaron
terrones de nitro de su carga. Éstos se encendieron con la arena
extendida por el litoral, y los mercaderes observaron cómo fluían
riachuelos transparentes de un líquido desconocido: éste fue el origen
del vidrio”.
Esta leyenda, no falta de lirismo, se ha convertido
en leyenda gracias a la arqueología. Las conclusiones de los estudios
realizados a partir de los diferentes hallazgos arqueológicos,
principalmente en Mesopotamia, sitúan los orígenes del vidrio en esa
zona, a finales del tercer milenio a. C., en plena Edad de Bronce. Los
primeros objetos de vidrio que se elaborados fueron varillas, cuentas de
collares, pequeñas perlas que imitaban las piedras preciosas y
diferentes objetos de adorno.
A fines del siglo XVI a. C. también
en Mesopotamia, se fabricaron los primeros vasos de vidrio imitando
formas de productos metálicos o cerámicos. La técnica que se solía usar
era la del modelado sobre un núcleo. Consistía en hacer un núcleo de
arena y arcilla que, fijado a una varilla metálica, se modelaba con la
forma de la pieza que se quería producir. Después este núcleo se cubría
con hilos de vidrio caliente. Las técnicas de fabricación conocidas en
esos momentos condicionaban las formas y el tamaño de las piezas
obtenidas. El vidrio era un elemento caro y escaso, de modo que su
utilización quedaba restringida a ornamentos personales, pequeños
contenedores y elementos de decoración.
La expansión romana por
todo el Mediterráneo permitió abrir el comercio de los productos
elaborados en los talleres del área sirio-palestina a todo el mundo
romano. Precisamente en esa zona se desarrolló en el siglo I a. C. una
nueva técnica de fabricación que supuso una innovación muy importante:
el soplado. Consistía en soplar una porción de vidrio fundido en el aire
a través de una caña. Una vez lograda una burbuja, ésta se trabajaba
haciéndola volar en el aire hasta darle forma.
Poco después
apareció el soplado en molde, que permitía ejecutar piezas poligonales o
bien vasos con decoración en relieve. Se trataba de soplar una porción
de vidrio fundido dentro de un molde. Después se finalizaba la boca, se
aplicaban otros elementos externos y se pulía la pieza.
Con estas
novedades técnicas era posible producir objetos con mayor rapidez,
multiplicar la variedad de formas y lograr piezas de mayores
dimensiones. Los objetos de vidrio, hasta entonces limitados a la élite,
se abarataron y quedaron al alcance de todas las clases sociales,
compitiendo abiertamente con otros materiales como la cerámica o el
metal, que durante mucho tiempo habían sido más comunes para la
elaboración de vasijas de uso doméstico. El vidrio se utilizó para la
fabricación de recipientes de perfumería, cosmética y uso médico.
También para hacer pequeñas joyas y amuletos, vajillas de mesa y
contenedores. En la arquitectura desempeñó una función muy importante
como elemento decorativo y para cubrir ventanas. Podemos decir que en la
época romana la industria del vidrio vivió una verdadera eclosión.
Con
las invasiones de los pueblos bárbaros, a finales del siglo IV y
durante el siglo V d. C. desapareció la unidad que hasta ese momento
caracterizaba a todas las provincias del Imperio Romano, tanto en un
aspecto tecnológico como ornamental. La producción de vidrio no se
interrumpió, pero la inestabilidad política y las dificultades en las
rutas terrestres y marítimas limitaron también el intercambio comercial y
cultural. Como consecuencia, cada región personalizó sus productos, lo
que supuso una mayor diversidad de formas y decoraciones.
En
Occidente, los grandes centros productores de vidrio situados cerca del
Ródano y del Rin siguieron con sus producciones características. También
se fabricaron nuevos modelos más funcionales y menos coloridos. En
cuanto a Oriente, el Imperio Bizantino siguió aplicando las técnicas
utilizadas ese momento en Occidente: el vidrio soplado el aire o dentro
de un molde, las decoraciones aplicadas de hilos o pastillas, la
pintura, el esmalte, el grabado, el tallado, las pastas de vidrio para
ornamentación, el vidrio de ventana y los cubos de vidrio para hacer
mosaicos. Este panorama cambió en el siglo VII d. C. con la expansión
del mundo musulmán. En un principio siguieron presentes las modas
anteriores, pero con una tendencia a la funcionalidad. Se fabricaban
recipientes para perfumería y cosmética, vidrios para uso científico o
médico, vasijas de mesa o pequeñas piezas para medir y pesar.
El
vidrio es uno de los primeros materiales de síntesis elaborados por el
hombre. En su composición intervienen la tierra, el fuego, el aire y el
agua, los cuatro elementos básicos de la naturaleza. Más allá de su
valor estético, el vidrio goza de unas características que lo hacen
único: es inodoro, no altera el sabor, es reutilizable y se recicla
fácilmente. Estas cualidades intrínsecas han hecho que, desde su
descubrimiento hace unos 5.000 años, hasta hoy, el ser humano lo haya
utilizado para satisfacer las más diversas necesidades.
